Artículos Pilar Pérez,Ciencia y Salud,Enfermedades respiratorias,Neumología,salud,Terapias avanzadas Reparan los tejidos pulmonares dañados por la enfermedad del tabaco con las propias células de los pacientes

Reparan los tejidos pulmonares dañados por la enfermedad del tabaco con las propias células de los pacientes




  • Salud Los cigarrillos electrónicos disparan el riesgo de sufrir enfermedades pulmonares crónicas
  • Historias Vapeo letal: la misteriosa epidemia causada por los cigarrillos electrónicos

Un grupo de investigadores ha demostrado que es posible reparar el tejido pulmonar dañado en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) utilizando las propias células pulmonares de los pacientes en un nuevo intento por ‘remendar’ el daño que ha dejado a su paso el tabaco.

En la cita anual de la Sociedad Respiratoria Europea en Milán, el equipo de Wei Zuo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tongji (Shanghai) ha contado cómo esta terapia celular ha funcionado en un grupo de 17 pacientes que participaron en un ensayo clínico de fase I. Los resultados obtenidos se han reflejado en las actividades que han podido realizar meses después del tratamiento experimental: respiraban mejor, caminaban más y tuvieron una mejor calidad de vida después.

La EPOC mata aproximadamente a tres millones de personas en todo el mundo cada año, 18.000 en España. Se trata de una enfermedad respiratoria grave que consiste en un daño progresivo al tejido pulmonar. El tejido afectado no puede repararse con los tratamientos actuales, sólo aliviarse con medicamentos que ensanchan las vías respiratorias para mejorar el flujo de aire, conocidos como broncodilatadores.

El 80% de los pacientes con EPOC han sido fumadores y uno de cada cuatro fumadores tiene la enfermedad. Más de dos millones de españoles tienen EPOC, pero 1,5 no cuenta con un diagnóstico, según explican desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). El tratamiento hasta el momento pasa por una batería de opciones farmacológicas para aliviar la sintomatología, como los broncodilatadores o antibióticos en caso de infección, y en los casos más graves se llega a necesitar el trasplante de pulmón.

Por eso descubrir nuevas herramientas contra la EPOC resulta fundamental. Los científicos chinos han estado trabajando para este propósito con células madre, que son capaces de diferenciarse en cualquier célula del cuerpo, y las células progenitoras, que son descendientes de las células madre y solo pueden diferenciarse en células que pertenecen al mismo tejido o órgano y normalmente son utilizados por el cuerpo para reparar y reemplazar el tejido dañado. Sin embargo, hasta la fecha, los resultados han sido contradictorios, especialmente en el caso de las células madre.

Zuo, también científico jefe de Regend Therapeutics, se han centrado en un tipo de célula llamada células progenitoras pulmonares P63+ podría regenerar el tejido pulmonar dañado por la EPOC. «La medicina regenerativa basada en células madre y células progenitoras puede ser la mayor, si no la única, esperanza para curar la EPOC», afirmó en el congreso.

«Las células progenitoras P63+ son conocidas por su capacidad para regenerar los tejidos de las vías respiratorias», explicó Zuo. «Ya hemos demostrado en experimentos previos con animales que se puede reparar el tejido epitelial dañado en los alvéolos. Estos pequeños sacos de aire en los pulmones desempeñan un papel crucial en el intercambio de gases entre el aire que se inhala y el suministro de sangre a los pulmones».

Desde el Imperial College de Londres (Reino Unido), el profesor Omar Usmani, comentó que «los resultados de este ensayo clínico de fase I son alentadores. La EPOC necesita desesperadamente tratamientos nuevos y más eficaces, por lo que será muy emocionante si estos resultados pueden confirmarse en ensayos clínicos posteriores. También es muy alentador que dos pacientes con enfisema respondieran tan bien».

Por su parte, Javier de Miguel Díez, jefe de sección en el Servicio de Neumología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, apunta que aún está lejos su aterrizaje en las consultas. «Se trata de un ensayo clínico en una fase muy inicial con muy poquitos pacientes».

No es el primer intento de terapia celular en EPOC. En EEUU, la web Clinical Trials tiene registrados actualmente unos 25. En la mayoría se han dado los primeros pasos con grupos reducidos de pacientes, por lo que los expertos aún califican de futurista a esta opción hasta que se den resultados con grupos más amplios de enfermos.

¿En qué ha consistido el experimento con la terapia celular?

En este ensayo clínico de primera fase I, los investigadores se propusieron investigar la eficacia y seguridad de tomar células progenitoras P63+ de los pulmones de 20 pacientes con EPOC, usándolas para cultivar millones más en el laboratorio, antes de trasplantarlas nuevamente a los pulmones de los pacientes. «En nuestro ensayo, el 35% de los pacientes tenía EPOC grave y el 53% extremadamente grave«, remarcó Zou.

«Usamos un pequeño catéter que contiene un cepillo para recolectar las células progenitoras de las propias vías respiratorias de los pacientes. Clonamos las células para crear hasta mil millones más y luego las trasplantamos nuevamente a los pulmones de los pacientes mediante broncoscopia para reparar el tejido pulmonar dañado», explicó el responsable chino en rueda de prensa.

De los 20 pacientes, 17 fueron tratados así y tres no, constituyendo el grupo de control. Todos fueron evaluados dentro de las 24 semanas posteriores al tratamiento para evaluar qué tan bien toleraron el tratamiento y su efectividad. El tratamiento celular fue bien tolerado por todos los pacientes.

Después de las 12 primeras semanas, la capacidad de difusión pulmonar mediana, la que mide el intercambio el aire entre los pulmones y el torrente sanguíneo, aumentó del 30% antes del tratamiento al 39,7 % y luego ascendió aún más hasta el 40,3 % al cumplir las 24 semanas.

Además, la distancia media recorrida en una prueba de caminata de seis minutos aumentó de 410 metros antes del tratamiento a 447 metros a las 24 semanas. En dos pacientes con enfisema leve, un tipo de daño pulmonar que normalmente es permanente y progresivo, el tratamiento reparó el daño pulmonar.

Si bien Usmani, también jefe del grupo de la Sociedad Europea de Respiración sobre enfermedades de las vías respiratorias, asma, EPOC y tos crónica matizó que «una limitación de este estudio es que la absorción de las células progenitoras cuando fueron trasplantadas nuevamente a los pacientes no está controlada. Por tanto, no sabemos si los pulmones de algunos pacientes respondieron mejor al trasplante que otros. Esperamos que esta información pueda resultar evidente en futuros estudios».

El profesor Zuo concluyó que «el trasplante de células progenitoras P63+ no solo mejoró la función pulmonar de los pacientes con EPOC, sino que también alivió sus síntomas, como dificultad para respirar, pérdida de la capacidad de hacer ejercicio y tos persistente. Esto significa que los pacientes podrían vivir una vida mejor y, normalmente, con una esperanza de vida más larga».

Siguientes pasos para desarrollar un tratamiento estándar

En la hoja de ruta ya se ha trazado el diseño de un ensayo de fase II del tratamiento, que evaluará su eficacia en un grupo más grande de pacientes. El ensayo ha sido aprobado por la Administración Nacional de Productos Médicos (NMPA) de China, el equivalente chino de la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) y a su homólogo europeo, EMA.

El tratamiento aún no está disponible, porque quedan diferentes pasos que dar. «Con más médicos y pacientes participando en nuestro ensayo clínico, podremos desarrollar el tratamiento más rápidamente», afirmó el profesor Zuo. «También se está probando una estrategia terapéutica similar en pacientes con enfermedades fibróticas pulmonares letales, incluida la fibrosis pulmonar idiopática. Vamos a probar la eficacia del tratamiento en grupos más grandes de personas con más enfermedades pulmonares. Esperamos desarrollar el tratamiento para uso clínico dentro de dos o tres años».

Más artículos de interés