El mar es lo primero que ve cada día Luciano Di Croce (Formia, Italia, 1969) cuando llega a trabajar. En el Centro de Regulación del Genoma (CRG) de Barcelona, la ventana de su despacho mira directamente a la playa de la Barceloneta; un cuadro de olas y arena muy similar al que vio en su ciudad natal cuando era niño al otro lado del Mediterráneo.
