En origami hacemos formas más o menos complejas con papel siguiendo las instrucciones para doblarlo y doblarlo. A partir de una lámina plana finalmente obtenemos imágenes tridimensionales. Lo mismo se aplicó a los tejidos vivos, en particular a las células. Los tejidos biológicos tienen la capacidad de autoorganizarse y cambiar de forma debido al condicionamiento. Fuerzas generadas por tus propias células.. Uno de los desafíos actuales de la bioingeniería es aprovechar este comportamiento natural para diseñar materiales vivos sintéticos que puedan asumir formas predeterminadas. Lo difícil es controlar el comportamiento del tejido y dirigir sus fuerzas para que tome la forma deseada, pero ahora una investigación española ha desarrollado: estrategia para «programar» estos tejidos vivos.
