la última crisis de hantavirus y actual Brote de ébola que asola la República Democrática del Congo ha vuelto a poner de relieve el hecho de que nuestro mundo sigue extremadamente vulnerable a enfermedades infecciosas de rápida propagación que causan una alta mortalidad. En la década de 1960, muchos profesionales de la salud creían que con la llegada de las vacunas y los antibióticos podríamos dominar y casi eliminar las enfermedades infecciosas. Nada podría estar más lejos de la verdad. La aparición de nuevas enfermedades, muchas de ellas zoonosis (aquellos que se transmiten naturalmente de los vertebrados a los humanos) están afectando gravemente a nuestra sociedad del siglo XXI.
