Todos experimentamos problemas de salud en algún momento de nuestras vidas. Si uno tiene suerte, esta situación llega tarde, después de vivirla durante varias décadas. Pero otras personas conviven con la enfermedad desde edades muy tempranas, ya sea de forma crónica o aguda, de la que algunos logran recuperarse. Para otros, sin embargo, no se esperan buenos resultados. Esto es lo que les ocurre cada año a más de 23.000 personas que mueren tras un ictus en España, según la Sociedad Española de Neurólogos (SEN). Es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera causa de discapacidad en España y Europa. Quienes sobreviven a estos episodios suelen sufrir consecuencias que marcarán sus vidas para siempre.
