«Mi cerebro se está derritiendo». «No puedo ni pensar con este calor.» En estos días de temperaturas tropicales todos lo hemos dicho o pensado alguna vez. Y no es una simple sensación física. Cuando el termómetro sube, no sólo el cuerpo sufre. el cerebro también se ralentiza. La memoria, la atención, la concentración y la capacidad para tomar decisiones se vuelven menos efectivas.
