Una de cada ocho mujeres en el mundo tendrá cáncer de mama. Una vez superado el impacto del diagnóstico, para muchos lo único que queda es confiar en la red de seguridad que tejen diversas opciones terapéuticas. «Cada vez hay más», subraya Joaquín Gavila, miembro de la junta directiva de Solti y jefe del servicio de oncología del Instituto de Oncología de Valencia.
Este año coinciden la presentación de importantes innovaciones médicas en el Congreso Europeo de Oncología Médica (ESMO) y la onomástica que destaca el tumor a nivel mundial. «Todos estos avances nos permitirán superar el 90% de supervivencia en la próxima década», afirma Antonio Llombart, jefe del servicio de oncología médica del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia. Existen estudios sobre diferentes tipos de cáncer de mama. «La gran variedad de estudios pone de relieve el abanico de opciones que se han desarrollado con éxito en el campo de las pruebas. Otros tumores no son tan numerosos como el cáncer de páncreas», lamenta Llombart.
Los resultados que se publicarán este fin de semana cumplen con los requisitos clave de una supervivencia más larga para los pacientes en etapa temprana sin las toxicidades importantes que surgen de los estudios en etapa tardía y, como señala Llombart, «estarán listos para llegar a la clínica una vez que se superen los obstáculos regulatorios».
En primer lugar, hay buenas noticias en las terapias que mejoran la supervivencia en los subtipos luminales HR positivo y HER2 negativo, que son el diagnóstico más común y representan casi el 70% de todos los casos de cáncer de mama. En España, este grupo será de unas 26.370 mujeres, porque este año la estimación de nuevos casos de cáncer de mama en nuestro país es de unos 37.682.
Un fármaco desarrollado aquí en nuestro país, abemacilib (comercializado por Lilly), ha permitido que mujeres como Concepción Díaz queden libres de la enfermedad tras dos años de tratamiento. «Después de las cirugías, mi oncólogo me aconsejó que participara en un examen [junto a otras 900] con el que tomé este medicamento durante dos años», recuerda esta mujer, diagnosticada en 2020. «Hace casi tres años que no lo tomo y no he recaído», dice sobre los efectos de la terapia.
El ensayo MonarchyE muestra una reducción del 15,8% en el riesgo de muerte siete años después de iniciar el tratamiento. «Es un estudio longitudinal y los números son una gran noticia. Es un hito», subraya Gavila, porque más del 30% de estos pacientes recurren a los cinco años y hasta un 40% a los 10, añade Solti, oncólogo.
Para estos mismos cánceres, existe otra opción terapéutica para quienes no eligen abamaciclib. Manuel Borrego es uno de los investigadores del ensayo Natalie, que reclutó al mayor número de pacientes de Europa. “También se observaron importantes beneficios con riboclib frente a este tumor hormonosensible y se confirmó una reducción de las recurrencias”, explica la coordinadora del Hospital Universitario de Cáncer de Mama Virgen del Rocío de Sevilla.
Asimismo, los tumores de mama de apellido HER2+ (sinónimo de agresividad), que suponen el 15% de los casos, pueden tener una opción de abordaje precoz. Los resultados del ensayo Destiny Breast11 muestran que el tratamiento preoperatorio de pacientes con el conjugado anticuerpo-fármaco (ADC) trastuzumab derxtecan mejora las respuestas completas en comparación con el tratamiento de quimioterapia estándar.
Santiago Escrivá de Romani, médico oncólogo del Hospital Universitario Val d’Hebron e investigador del grupo de cáncer de mama del VHIO que participó en este estudio, asegura que «lograr la eliminación de células viables durante la cirugía es importante para evitar recaídas». Rodrigo Sánchez Bayona de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) destaca que «estos trabajos reflejan la evolución hacia estrategias de tratamiento más inteligentes, específicas y personalizadas».
