En el complejo mapa genético del síndrome de Down, el problema no es que falte información, sino que sobra. La tercera copia del cromosoma 21. Desequilibra todo el sistema. Hasta ahora, eliminar a este «invasor» genético sin dañar el resto de la célula parecía una misión imposible. Sin embargo, un equipo de científicos estadounidenses ha dado un gran paso adelante al desarrollar un sistema basado en la tecnología CRISPR que no busca cortar el exceso de ADN, sino simplemente desactivarlo.
