Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ccaes), habló este martes de la situación de un crucero afectado por el brote de hantavirus, que se dirige a aguas españolas. En un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía, el epidemiólogo aseguró que el barco «no es de alto riesgo» y que las autoridades sanitarias ya están trabajando para implementar todas las medidas de control necesarias. En su intervención en una conferencia sobre salud global en la Universidad de Barcelona (UB), Simon llamó a la razón y a evitar el alarmismo institucional. El experto fue tajante sobre la posibilidad de mantener aislado a todo el pasajero durante mucho tiempo. «Lo que no podemos hacer es mantener a esas personas encerradas en el barco durante 45 días. Tenemos que ser razonables con los riesgos. No es un gran riesgo. Se tomarán todas las medidas necesarias para controlar los riesgos». La postura sugiere que el gobierno optará por una gestión basada en la evacuación selectiva de los casos identificados, permitiendo a los viajeros restantes continuar sus viajes bajo vigilancia pero sin las fuertes restricciones que marcaron crisis sanitarias anteriores. Una clave para comprender el bajo riesgo de este brote es la naturaleza del virus. Simón recordó que el hantavirus se transmite principalmente a través del contacto con las secreciones de roedores infectados, lo que hace extremadamente difícil su propagación en un ambiente tan controlado como un barco moderno. «La transmisión de persona a persona es conocida, puede ocurrir, pero no es muy frecuente y es difícil», señaló para disipar el temor a una epidemia a bordo. Por estas características biológicas, el director del Ccaes ha descartado que el hantavirus sea «en general» una amenaza real para el sistema nacional de salud. Según su análisis, si los casos positivos son efectivamente evacuados, el barco deja de ser un foco de preocupación para los puertos receptores. Ante la posibilidad de que el barco haga una escala técnica o aterrice definitivamente en Canarias, Simón admitió que existe un «pequeño riesgo», pero aclaró que no hay motivos de alarma social entre la población canaria. «Por el momento no creo que una situación así pueda ocurrir», declaró sobre el posible traslado de la comunidad en el archipiélago, insistiendo en que la atención debe permanecer en la implementación de los protocolos técnicos adecuados y no en el miedo.
