nuestra capacidad detectar la temperatura de los objetosdesde el reconfortante calor de una taza de café en invierno hasta el frescor de una cerveza fría en veranoeso es todo importante función biológica para sobrevivir. Durante casi un siglo, los científicos han buscado tenazmente el lugar exacto donde el cerebro procesa estas sensaciones y los mecanismos exactos que nos permiten distinguir un estímulo cálido de uno helado.
