Tanto la genética como el entorno son fundamentales en el neurodesarrollo. Además de lo que está escrito en el ADN, todas las experiencias que tiene un niño desde el momento de su concepción moldean su aprendizaje y sus habilidades.
Tanto la genética como el entorno son fundamentales en el neurodesarrollo. Además de lo que está escrito en el ADN, todas las experiencias que tiene un niño desde el momento de su concepción moldean su aprendizaje y sus habilidades.
